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Concierto Música Sacra

27 octubre 2019 > 18:30 19:30

Concierto de chirimías y bajones de «Miguel de Arrózpide» de Pamplona. Concierto de instrumentos de época.

Entrada libre.

Programa del concierto

Detalles

Fecha:
27 octubre
Hora:
18:30 – 19:30
Precio:
Gratuito

Organizador

Irun 1522
Teléfono:
943 54 35 99
Página Web:
https://irun1522.eus

Iglesia de Santa María del Juncal

Juncal Kalea
Irun, Gipuzkoa 20304 España
+ Google Map

Descripción:

Ya desde la Edad Media al músico profesional dedicado al mester de juglaría, es decir intérprete de música profana, se le denominaba ministril porque ejercía un oficio o ministerium. Por lo general, y exceptuando aquellos que estaban contratados de manera permanen­te por alguna casa noble, se trataba de instrumentistas que vendían sus servicios de forma ocasional e independiente.

En el siglo XV los ministriles se agrupaban en »coplas» o conjuntos que tocaban puntualmente tanto en celebraciones religiosas como civiles. Su repertorio era amplio y variado: desde música religiosa hasta danzas y canciones de moda de la época.

Aparte de la corte, algunas altas casas señoriales contaban con su propio grupo fijo de ministriles, algo que solamente se podían permitir las familias más opulentas dado el elevado coste de mantener ‘en plantilla» a un conjunto de músicos.

Donde sí se crearon plazas fijas para ministriles fue en las capillas musicales de las catedrales a partir del siglo XVL Fue pionera en este particular la catedral de Sevilla contratando en 1526 a cinco ministriles asalariados: tres chirimías, tiple, tenor y contratenor, y dos sacabuches, pues como expresa un documento del templo «será muy honroso en esta santa iglesia y en alabanza del culto divino».

En 1544 se funda una capilla de ministriles en la catedral de León y en 1554 se aprueba la creación de la de Burgos. El arzobispo de Valencia hace lo propio en 1560 contratando a cuatro tañedores de chirimía, sacabuche, flauta, corneta, orlo y trombón, bajo la dirección del maestro Lope del Castillo. La catedral de Palencia cuenta con músicos asalariados desde 1567, la de Oviedo desde 1572, Huesca a partir de 1578 y en Zaragoza, en 1582 el Pilar y en 1591 la Seo.

En la Catedral de Pamplona la chirimía y el bajón se utilizaban según prescribían los Estatutos y Ordenaciones corales. Es de tener presente que, aunque consta por documentos que ya en el siglo XIII había órgano en la Catedral, éste tenía la función primordial de acompañamiento al canto y de intervención en determinados intermedios.

La parte que los ministriles (chirimías y bajón) habían de tomar en las funciones litúrgicas de la Catedral, está detallada en la «Ordenación de la capilla de músicos y cantores para las fiestas de rito excelente – año de 1598».

Ya en el siglo XV comenzó a establecerse la diferencia entre ministriles «de cuerda» y «de boca» en función del tipo de instrumento interpretado, aunque con el tiempo el término «ministril» acaba haciendo alusión exclusivamente a los músicos que tocaban la chirimía.

La chirimía era un instrumento de viento con doble lengüeta, de forma cónica que se abre en el extremo. Por cómo es representada en la iconografía de la época, debía ser muy parecida a la gaita navarra actual. Al igual que ésta, emitía un sonido muy alto y penetrante que valió a sus intérpretes la denominación de «ministriles altos». En cualquier caso era un instrumento ideal para que la música se pudiese escuchar en ambientes bulliciosos festivos.

A mediados del siglo XV, la primera mención es de 1468, desde Francia llega el sacabuche para acompañar a la chin·mía en los conjuntos de ministriles.

El sacqueboute, en su denominación original, es el antepasado del moderno trombón: la técnica se basa en una pieza deslizante que permite variar la longitud del tubo produciendo un sonido bajo.

El sacabuche ofrecía el contrapunto grave al sonido estridente de la chirimía como expresa Sebastián de Covarrubias (Tesoro de la lengua castellana o española, 1611}: «en la copla de los chirimías hay tiples, contraltos y tenores; acomódarse con el sacabuche, que tañe los contrabaxos. «Parece ser que este instrumento vino a sustituir a la chirimía baja que tenía un tubo de dos metros y que resultaba muy incómoda de interpretar, especialmente si el músico tenía que desplazarse durante la interpretación.

A finales del siglo XV las coplas de ministriles incorporaron la corneta, un instrumento que desciende del cuerno medieval, pero que es más versátil que éste, pues gracias a una serie de orificios podía emitir sonidos de diferentes alturas.

Finalmente, para reforzar los sonidos bajos los conjuntos de ministriles adoptaron el bajón, un instrumento de alrededor de un metro de longitud, de un solo bloque de madera, que presenta dos conductos comunicados a través de una pieza, lo que da lugar a un sonido doblemente grave. La primera referencia al bajón en nuestro país es de 1530, en la catedral de Pamplona, en un documento donde se encarga a un tal Juan de la Rosa la reparación de unos bajones propiedad del templo.

La chirimía, el sacabuche, la corneta y el bajón fueron los principales instrumentos interpretados por los ministriles, lo que no impedía que en ocasiones también tocasen ocasionalmente otros como flautas u orlos, que son aerófonos con forma de ‘J»

MIGUEL ANTONIO DE ARRÓZPIDE, ÚLTIMO MINISTRIL DE CHIRIMÍA
En su obra, «La música en la Catedral de Pamplona durante el siglo XVIII’; Maria Gembero nos infonna de que Miguel Antonio de Arrózpide, natural de Tolosa, Guipúzcoa,fue admitido como infante en la Catedral de Pamplona el 11 de diciembre de1776 y siguió en el puesto hasta 1786. En 1787 obtuvo una capellanía con obligación de servir como violinista y aprender también el bajón. En 1797 recibe licencia para salir de Navarra. Vuelve y fallece, probablemente, en 1823. Relata D. Hilarión Eslava:
Don Miguel Arrózpide, bajonista y chirimista, a quien conocimos por algunos años y que, por su natural despejo, era conocido desde niño con el apodo de «rector’; elevó una notable exposición a la mencionada Diputación del Reino de Navarra probando la excelencia de las chirimías sobre los violines y lo mucho que perdía la piedad y religión con la preferencia de éstos sobre aquéllas.

El testimonio de D. Hilarión Eslava fue la primera noticia que tuvimos de la existencia y de la pervivencia de la chirimía en la Catedral de Pamplona. La posterior aparición de un instrumento y el parentesco de las músicas antigua y tradicional, nos movieron a retomar aquella práctica musical, trabajo posibilitado por nuestro conocimiento en el campo de la instrumental tradicional. A tal efecto iniciamos, la búsqueda de documentación musical y el material instrumental.

Hemos asistido durante varios años a los cursos de Música Antigua de Daroca, impartidos por los prestigiosos profesores Nils Ferber, Renate Hildebrand y Josep Borrás. Tras años de preparación actuamos en la Catedral de Pamplona en Navidad de 1999 en un acto litúrgico – la Kalenda -.

Desde entonces el Ensemble venimos participando en numerosos ciclos de Música Antigua, conciertos, actos institucionales, y religiosos.

MINISTRILES:
Ricardo OFICIALDEGUI (chirimías soprano y sopranino},José Luis FRAILE (chirimía soprano/bajoncillo alto y soprano), Martín ARIZTIMUNO (chirimía -bombarda- alto), Rubén FERREIRA (bajoncillo tenor}, Elena FRAILE (bajoncillo alto y percusión), Pello BERASATEGI (bajón) Mikel FRAILE (bajón y chirimía -bombarda- tenor)